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Trekking en San Pedro de Atacama: Garganta del Diablo y más
Actualizado el 2 de octubre de 2026
Hacer trekking en San Pedro de Atacama no se parece a caminar en ningún otro lugar, y la razón no es el calor. Es que en cada respiración hay alrededor de una cuarta parte menos de oxígeno de lo que estás acostumbrado, no hay sombra en absoluto y no hay más agua que la que lleves en tu mochila.
Un sendero fácil a nivel del mar es moderado a 2.400 m y difícil a 4.000 m. Esa es toda la dificultad, y sorprende más a la gente en forma que a la que no lo está, porque los que están en forma salen más rápido.
Desde el mismo pueblo
El Pukará de Quitor está a 3 km de la plaza: una fortaleza preincaica en una ladera sobre el río, y la subida hasta arriba es corta y empinada, con vista a todo el oasis. Es la mejor hora de caminata al alcance de San Pedro y no necesitas un tour para hacerla.
La Quebrada del Diablo, que muchos conocen como la Garganta del Diablo, es un cañón estrecho al que se llega a pie o en bicicleta desde el pueblo, y es adonde va la mayoría de los tours guiados en bici.
El Valle de la Muerte está lo bastante cerca como para entrar caminando, y su duna es la que usa el sandboard.
Las caminatas por los valles
El Valle de la Luna y el Valle del Arcoíris implican caminar, pero por recorridos fijos y cortos dentro de un tour: unos 40 minutos en el Valle de la Luna, menos en los demás. No son trekkings y no puedes desviarte: el Valle de la Luna prohíbe por completo la entrada a pie, y en las lagunas altiplánicas está prohibido salirse de los senderos marcados porque las orillas son zona de nidificación de flamencos.
Es un paisaje muy protegido. Casi en ningún sitio cerca de San Pedro puedes simplemente echar a andar campo a través, y los lugares donde sí puedes son los que nadie fotografía.
Los volcanes
El Cerro Toco, de unos 5.600 m, es el accesible, en el sentido de que el camino llega a 5.200 m y desde ahí la caminata es una hora empinada por acarreo suelto. No es técnico. Es altísimo, y gente que lleva una semana aclimatándose igual se da la vuelta.
El Licancabur, el cono que se ve desde cada calle de San Pedro, tiene 5.916 m y está en la frontera con Bolivia. Es un ascenso serio que exige permiso y guía, y no es algo para decidir sobre la marcha estando aquí.
Los dos se hacen con guía, los dos exigen una aclimatación real y ninguno debería intentarse en los primeros días del viaje.
Qué hace la altura con una caminata fácil
Te faltará el aire en pendientes que en casa ni notarías. La recuperación entre esfuerzos tarda más. Las piernas van bien y los pulmones no, una combinación rara y algo inquietante la primera vez.
La respuesta es ir despacio desde el principio, en vez de forzar y descansar. Camina a un ritmo en el que podrías mantener una conversación. Te parecerá absurdamente lento y es la velocidad correcta.
Qué llevar
Más agua de la que sugiere la distancia: una humedad de entre el 13 y el 38 por ciento te la quita sin que lo sientas como sed. Protección solar que no dependa de la sombra, porque no la hay. Algo de abrigo para el momento en que te detienes, sobre todo en altura.
Y calzado cerrado con buen agarre: el suelo es costra de sal rota, ripio volcánico suelto y arena, más o menos en ese orden de incomodidad bajo los pies.
La página sobre la altura explica el orden de aclimatación, y vale para caminar al menos tanto como para subir en vehículo.
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